Hay cosas que me arrancan una sonrisa. Hay cosas que, incluso, me arrancan una carcajada. Hay cosas que me alegran el día entero. Pero hay cosas, sencillas y pequeñas, que me producen una felicidad prácticamente desproporcionada. Cómo éstas:
- Encontrar el sitio perfecto para aparcar
- Ir a hacer algo que no me apetece y descubrir ¡que ya lo había hecho! (Ah, la satisfacción del deber cumplido....)
- Estrenar libreta y boli
- Auto-regalarme un libro
- Que mi hijo me acaricie cuando cree que estoy dormida (y sólo estoy medio-dormida)
- Descubrir, sin haberlo buscado, un blog que me enganche
- Acostarme cansada (con pereza prematura de madrugar) y descubrir que ¡no tengo que madrugar!
- Descubrir sincronías
