Hay un ritual de Año Nuevo que hago siempre el día 1 de Enero.
Consiste en cavar un pequeño hoyo en la tierra, introducir allí el calendario que hayas estado usando a lo largo del año y quemarlo con velas de colores.
Siempre uso uno de esos calendarios que tienen una hoja para cada día, así, cuando las voy quemando, voy haciendo un repaso mental de lo que ha sido ese año para mi. La quema sirve para dar el año por cerrado, despídete de lo bueno y de lo malo, agradece lo bueno y lo malo (todo es bueno, en realidad). Siéntete en paz con tu vida y siéntete preparada para recibir el año que comienza.
¿Para qué las velas? Los colores simbolizan aquello que agradeces y, sobretodo, aquello que pides para los próximos doce meses:
Amarillo: prosperidad económica
Azul: sabiduría y equilibrio
Blanco: paz
Marrón: representa el mundo físico. Úsalo para pedir cosas materiales
Púrpura: sabiduría y elevación espiritual
Rosa: armonía y vibraciones positivas
Rojo: amor
Verde: fertilidad
Violeta: su vibración es la más elevada; sirve para transmutar energías, pacificar, conseguir la curación psicológica y una actividad mental veloz.
